La dureza total —principalmente calcio y magnesio— es la causa número uno de incrustaciones en calderas, torres de enfriamiento e intercambiadores de calor. Una capa de sarro de apenas un milímetro puede aumentar el consumo de combustible de forma considerable.
La solución es la suavización por intercambio iónico, dimensionada al balance iónico real de tu fuente de agua. Así proteges tus activos más costosos y recuperas eficiencia.
Medir la dureza con regularidad es el primer paso. El segundo es tratarla a la medida de tu proceso.


